El proceso, detallado recientemente en la revista ACS Sustainable Chemical Engineering de la American Chemical Society, convierte el sulfuro de hidrógeno, más comúnmente llamado "gas de alcantarillado", en combustible de hidrógeno.
El efecto contaminante siempre ha sido una de las grandes inquietudes al generar energía. Antes de la llegada de las baterías de litio, preocupaba cómo almacenar la electricidad y disponer de esa energía cuando fuese necesario. Y es que las baterías fotovoltaicas donde se almacenaba eran muy contaminantes y conllevaban muchos riesgos.

